lunes 9 de enero de 2012

Discurso de la Puesta en Circulacion del Libro: "Correo y Filatelia en la República Dominicana en el Siglo XIX"


El año pasado, durante la puesta en circulación de la obra Tarifas Postales Dominicanas 1851-2009, resultado del trabajo del Lic. Juan Manuel Prida y de quien les habla, tuve a mi cargo la presentación de la obra bajo el entendido de que, cuando se hiciera la presentación del libro de Buenos Aires, que estaba programada para el mes siguiente, quien hablaría sería Prida.

Al llegar a Buenos Aires, al Lic. Prida se le asentó el pájaro verde, la expresión que usaba mi abuelo para decir que alguien se había acobardado y de nuevo debí ser yo quien hablara, una persona que no se caracteriza por sus dotes como orador.

Hace algo más de dos semanas, en una reunión que sostuvimos el amigo Prida, el Sr. Alonso y yo con el Dr. Moya Pons para definir el protocolo de la puesta en circulación de este libro, Prida de nuevo se extrañó, la expresión que usan los galleros cuando al llegar a la gallera el gallo se niega a pelear y sale huyendo. Esto, a pesar de que en Buenos Aires me había prometido que la próxima vez sería él.


Aunque este es el libro # 11 que publico, nunca ha estado demasiado claro que debe decir el autor en la presentación de su obra. Debería ser algo tan sencillo como: Señores, escribí este libro, espero que lo compren y confío en que lo leerán.


A falta de unos lineamientos claros sobre el tema, voy a hablarles un poco sobre lo que han sido los esfuerzos para escribir sobre nuestras emisiones.


El primer trabajo serio sobre nuestras emisiones lo escribió Charles J. Phillips en 1905 en una serie de artículos que publicara en el Stanley Gibbons Monthly Journal. Es un trabajo de gran profundidad pero en él, Phillips se queja de que no había podido conseguir en el país información alguna sobre nuestras emisiones y señalaba que la poca que existía se había perdido.


40 años más tarde, en 1945/46, el Dr. Clarence Hennan, un distinguido médico de Chicago propietario de una de las mejores colecciones de la República Dominicana que se habían formado hasta la fecha, escribió otro brillante trabajo sobre nuestras emisiones del siglo XIX. En su obra, Hennan, al igual que Phillips, se quejaba de que no había conseguido ninguna información en el país. Lo único que pudo conseguir fue un suplemento que publicó Genaro Martínez como parte de su Revista Postal que comenzó a publicar en 1933. Genaro, un inmigrante español, cuando no conseguía la información se la inventaba. Así por ejemplo, cuando habla de nuestros primeros sellos, dice que en una reunión que se convocó para decidir la viñeta de nuestros primeros sellos, José M. Bonetti se presentó con un escudo en madera que había tallado. Los convocados aprobaron usar el escudo como modelo y se encargó a los Estados Unidos la confección del clisé y que los sellos se emitieron el 12 de enero de 1866. Desconocemos el origen del escudo en cuestión, pero éste se había estado usando en un papel moneda desde agosto de 1865 según podemos ver en unos billetes de banco que muestra el amigo Isaac Rudman en su obra sobre el papel moneda dominicano y se sabe, positivamente, que los sellos se emitieron en octubre del año anterior.


Pues bien, el trabajo del Dr. Hennan es brillante, pero cuando toca el tema de los datos técnicos sobre nuestras emisiones, incluye todos los disparates de Genaro (Prida me corrigió y dice que fueron dislates y no quise seguir discutiendo con él sobre semántica).


El tercer intento de un trabajo serio sobre nuestras emisiones es de Oscar Ravelo. Este publicó en 1944 El Correo en Santo Domingo donde cubre todo lo relacionado con el correo desde el descubrimiento hasta 1865, fundamentalmente lo que los filatelistas llamamos nuestra prefilatelia. Ravelo, quien trabajó durante muchos años en el Archivo General de la Nación hizo un buen trabajo. En lo relacionado con nuestras emisiones, esa parte estaba prevista ser cubierta en el segundo tomo que abarcaría desde 1865 hasta 1944.


Ravelo redactó ese segundo tomo y según me informó (trabajamos juntos en el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos), le dio el borrador del libro al Dr. Thomén para que se lo corrigiera en la parte filatélica pues Ravelo no era filatelista, ni siquiera coleccionista de sellos. Thomén murió más de 20 años más tarde sin revisarle el trabajo y el borrador quedó entre sus papeles. Estos fueron comprados a su viuda por el Sr. Guillermo Asmar y tuve la oportunidad de ver el borrador en casa de Asmar. Éste le vendió los papeles de Thomén al Lic. José Luis Abraham pero cuando hicimos contacto con Abraham para tratar de conseguir el borrador, no pudo localizarlo. Todo parece indicar que Asmar se quedó con el borrador. No se mucho sobre su contenido pues apenas lo hojeé.


El Dr. Thomén tenía en mente escribir un libro sobre nuestras emisiones. Fue uno de nuestros más brillantes filatelistas. Desde su posición como embajador en Londres y Washington se dedicó a comprar en los mercados de pulgas cuanto libro de filatelia encontraba, especialmente revistas, llegando a formar la mejor biblioteca filatélica que ha habido en el país. El Dr. Thomén murió y no llegó a escribir el libro.


La biblioteca Thomén quedó en la oficina del Ing. Enrique J. Alfau, otro distinguido filatelista. Alfau tenía la intención de escribir el libro que no había escrito Thomén, con base a la biblioteca de éste, y me encargó de revisar todo lo que allí había y prepararle las fichas. Durante más de un año iba todos los sábados a la oficina de Alfau y me llevaba a la casa una caja de libros y sacaba de ellos todas las informaciones que encontraba sobre nuestras emisiones. Le entregué el trabajo a Alfau pero tuve la precaución de quedarme con una copia de las fichas.


El Ing. Alfau murió y nunca llegó a escribir el libro. Las notas que tomé las usé en 1999 para mi obra Emisiones Postales Dominicanas 1865-1965 y en 2001 en la obra República Dominicana: Los Sellos Clásicos.


Hace dos años me dispuse a montar mi colección dominicana incluyendo en ella cubiertas. Cuando se incluyen cubiertas en una colección, las que la convierten en una colección de historia postal, se debe tener conocimiento de las tarifas postales y no conocía las diferentes tarifas que se han usado en nuestro país. Pensé que la tarea sería fácil pues todo se limitaría a revisar la colección de leyes. El colega de la Sociedad Dr. Cristian Pimentel puso a mi disposición su colección de leyes. Al revisarla pude constatar que había muchas disposiciones en materia postal que no estaban en la colección y allí fue donde se incorporó al proyecto el Lic. Prida. Este se sumergió en el Archivo General de la Nación y logró localizar toda la información faltante y fruto de ese trabajo conjunto fue nuestra obra sobre las tarifas de la que les hablé al principio.


En su revisión de legajos en el Archivo, Prida encontró una cantidad enorme de información sobre el correo y fue en ese momento que surgió la idea de este libro. La labor se hizo más fácil por las facilidades que ofrece el Archivo desde que está al frente el Lic. Roberto Cassá. Gracias a su gestión el archivo ha dejado de ser un depósito de papeles para convertirse en un verdadero centro de investigación histórica.


Como parte de la redacción de la obra nos propusimos cubrir, además de la parte filatélica, la parte correspondiente al correo, una parte de nuestra historia que ha sido ignorada por nuestros historiadores. Dice el Dr. Moya Pons, en su obra La Otra Historia Dominicana:


“A mi me gustaría ver en los próximos años libros frescos de historia dominicana, con enfoques cuantitativos, que estudien la evolución de la política económica de los gobiernos, las relaciones exteriores, los sistemas agrícolas, el campesinado, el comercio, los sectores laborales, los procesos de urbanización, los ferrocarriles, el impacto de las carreteras, la moderna industria azucarera, la introducción de nuevos cultivos comerciales, la demografía, los partidos políticos, las clases medias, las élites, la evolución de la cultura, los nuevos movimientos religiosos, las fuerzas armadas, el Estado, las migraciones, la mujer, las ideas, las empresas, la educación, la reforma agraria, la política agropecuaria, la vida local, en fin, todo lo que hasta ahora ha estado ausente de los libros de nuestros historiadores”.


Pues bien, aunque no pretendemos que en lo atinente al correo hayamos respondido a las inquietudes del Dr. Moya Pons, en el libro que hoy presentamos estudiamos, además de todo lo relacionado con nuestras emisiones, una enorme cantidad de informaciones hasta la fecha desconocidas sobre el correo en el siglo 19. Todos los que hasta la fecha han escrito sobre nuestras emisiones, y entre estos me incluyo, lo han hecho con base a la información publicada en las revistas editadas en el exterior. En esta obra, por primera vez, se usa información primaria obtenida directamente del Archivo General de la Nación.


El libro sobre el correo y sobre nuestras emisiones que trataron de escribir Phillips, el Dr. Hennan, el Dr. Thomén, el Ing. Alfau y hasta yo me incluyo y que no se había podido escribir dada la falta de los datos que hoy están a nuestra disposición gracias a las facilidades que ofrece el Archivo General de la Nación, es el resultado de más de dos años de investigaciones durante los cuales se revisaron centenares de legajos. El Lic. Prida tomó más de 20,000 fotos de documentos relacionados con el correo y nuestras emisiones postales.


Se cumple una vez más, por tanto lo planteado por Calderón de la Barca en su drama Hijos del Sol cuando dice que:


Los casos dificultosos
 
Y con razón envidiados
Empiésanlos los osados

Y acábanlos los dichosos

 

Al poner en circulación esta obra queremos dar las gracias, en primer lugar a nuestro anfitrión el Dr. Moya Pons por habernos abierto las puertas de esta augusta academia.
En cuanto a la obra en sí agradecemos a:

  • Dr. Roberto Cassá por las facilidades ofrecidas por el Archivo a lo largo de más de dos años.
  • Al Lic. Osvaldo Giordano, Presidente de la ACFA por su hermoso prólogo.
  • En la parte financiera, a los Sres. Isaac Rudman, Lic. Fernando Báez y el amigo Richard Zaremba de Canadá. A estos amigos, nunca les pasa como a un amigo que tengo que a la hora de pagar la cuenta, nunca logra desabotonar el bolsillo donde tiene a cartera.
  • A los mismos amigos Rudman, Báez y Zaremba, al hermano Manolo Pappaterra quienes pusieron a mi disposición sus colecciones.
  • La hermosa portada, como siempre, es obra de mi hijo Guillermo Mueses.
  • Eduardo Mueses, otro hijo y Guillermo Emilio Molina, un nieto, lograron rescatar una serie de matasellos borrosos que localizamos en el Archivo y se ofrecen como primicia en la obra.
  • El hermoso y esmerado trabajo de diagramación fue hecho por el Arq. Giuseppe Di Vanna quien, aunque vive en EU, nos había prometido estar con nosotros. Lamentablemente, compromisos de última hora se lo impidieron.
  • La hermosa impresión fue hecha en los Estados Unidos. Aunque nos da pena decirlo, conseguimos que el libro fuera impreso por una fracción del precio que nos cotizaron en el país y nos entregaron el trabajo en apenas una semana.
  • Y finalmente, agradecemos a los señores académicos, al personal del INPOSDOM, a los colegas de la SFD y a los familiares y amigos que en un acto de solidaridad vinieron a acompañarnos en este momento tan importante tanto para el Lic. Prida como para mi.   
Gracias de todo corazón.             

viernes 9 de diciembre de 2011

Puesta en Circulación del libro: "Correo y Filatelia en la República Dominicana en el Siglo XIX"


Llegamos alrededor de las 7:30 de la noche a la casa de la Academia Dominicana de la Historia a la puesta en circulación del libro del Ing. Danilo Mueses y  el Sr. Juan Manuel Prida. Alrededor de las 8:15 el Dr. Moya Pons dió inicio al acto.

Se sentía muy honrado de que se pusiera a circular el libro en la Academia Dominicana de Historia porque le parecía que una obra de este tipo hacía un aporte muy significativo a la historia Dominicana. Posteriormente el Sr. Danilo Mueses paso a decir las palabras de presentación del libro.

Aquí les dejo el video, la presentación que el mismo autor ha hecho es la mejor para relatarnos de que se trata su libro: “Correo y Filatelia en la República Dominicana en el Siglo XIX”.  De mi lado me siento super orgullosa de mi papá que a sus 76 años publica su onceavo libro,



lunes 21 de noviembre de 2011

El Túnel Del Tiempo: Los Sellos como Inversion


  Publicado en el periódico  El Caribe, el 9 de agosto 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses
                                                                    Los sellos como inversión
Aunque la mayoría de los coleccionistas declaran enfáticamente que el principal propósito de su colección es el disfrute de sus sellos, la mayoría admite su deseo de derivar algún beneficio de su hobby.
Puede afirmarse categóricamente que, únicamente quien estudia los sellos y colecciona inteligentemente tiene alguna posibilidad de obtener algún beneficio. Ningún coleccionista bisoño, sin el conocimiento básico de la parte financiera de la filatelia, debería incursionar en el campo de la inversión.
El valor de cualquier sello está basado en su rareza, popularidad y condición. La lógica dicta por tanto, que, obviamente, el que coleccione con fines especulativos, debe seleccionar sellos raros, populares y en la mejor condición posible.
Todo aquel que piense incursionar en el campo de la especulación, debe estar consciente de que la inversión en sellos solo puede producir beneficios al que acumula el conocimiento y la experiencia necesaria para comprar y vender inteligentemente.
Uno de los principios que debe tenerse en cuenta es que los sellos son una mercancía como cualquier otra. Cualquier mercancía que se compre para revenderse, debe tener su mercado asegurado. No debería comprarse una serie rara y costosa de Bután, que luego no se sepa a quien podría vender, porque en el medio en que uno vive no hay nadie que coleccione sellos de Bután.
Es importante, por tanto, saber qué es vendible dentro del medio en que uno se desenvuelve y qué no; cuáles sellos son escasos y cuáles no, cuáles sellos tienen posibilidades de aumentar de precio y cuáles no. Solo aquellos que estudien concienzudamente el mercado tienen alguna posibilidad de hacer beneficios.
                                                 Directiva de Sociedad Filatélica en julio del 1980
Solo como una nota histórica el 11 de julio del 1980 la Directiva de la Sociedad Filatélica Dominicana estaba compuesta por
Dr. Ernesto Gómez Sánchez                                             Presidente
Dr. Antonio G. Coiscou W.                                               Primer Vice- presidente
Ing. Danilo A. Mueses                                                      Segundo Vice-presidente
Agrim. Luis E. Vidal C.                                                      Secretario de actas
Sr. Luis M. Amiama V.                                                      Vice-secretario de actas
Lic. Carlos D. Marcos Machado                                      Tesorero
Como vocales resultaron electos los señores, doctor Jesús Leffer, doctor Luis R. Fernández Morillo, Werner Henning, Juan R. Santoni C., Ingeniero Luis A. Iglesias M., Manuel A. Bello C., Angelo Porcella L. y Peter Weill.

domingo 13 de noviembre de 2011

Una Sugerencia Original: llevar los sellos a la gente

Por: Danilo Mueses

Cada día vemos nuevas muestras de un movimiento que no sabemos donde se inició: si la gente no va a donde están los sellos, llevemos los sellos a donde está la gente; si la montaña no va donde Alá, Alá va a la montaña.

Un ejemplo de lo anterior fue la iniciativa que tuvieron los organizadores de la exposición ESPAÑA 2006 que se celebró en la ciudad de Málaga, España ese año. Las colecciones fueron expuestas en carpas climatizadas que se ubicaron en las zonas de Málaga por donde normalmente circula más gente. Es como si montáramos una exposición en la Duarte o en la Calle El Conde. La única forma que tendría la gente de no ver la exposición es ir de compras a otro sitio. Desde hace muchos años, los puertorriqueños han estado usando una modalidad similar: Cada año en octubre celebran una exposición y, ¿dónde la montan?: en un pasillo de Plaza Las Américas, el lugar más concurrido de San Juan. La exposición es vista por los miles de visitantes a ese centro comercial.

Ha sido dentro de ese contexto que hemos visto la sugerencia que hace en la revista Flash, órgano de la FIP, Hermann E. Sieger, un comerciante de Alemania. Propone Sieger que las sociedades monten muestras no competitivas en diferentes sitios donde hay grandes cantidades de público “cautivo”. Uno de esos sitios podrían ser las salas de salida de los aeropuertos. Allí, miles de personas se pasan incontables horas sin nada que hacer mientras esperan la salida de sus aviones. Un grupo de colecciones de sellos les ofrecería algo entretenido en que matar el tiempo. Sieger llega a proponer que la muestra sea de sellos relacionados con la aviación.

Sieger sin embargo, no para ahí. Sugiere que las sociedades hagan contacto con los propietarios de los locales vacíos en los centros comerciales para que les permitan colocar en ellos muestras de sellos mientras aparece un nuevo cliente. Las colecciones pueden atraer la atención de inquilinos potenciales. Sugiere que allí se instale una persona que haga un llamado a los que visiten esa muestra, a que se inscriban en la Sociedad, indicando la dirección.

Otra sugerencia de Sieger es conseguir que algún banco o que un salón de exhibición de automóviles permita poner en sus vestíbulos una muestra de sellos para aprovechar las miles de personas que diariamente les visitan.

Estas sugerencias, como el famoso cascabel al gato, requieren del esfuerzo de alguien pues debemos reconocer que aún la muestra más sencilla requiere del trabajo de alguien, pero creemos que, independientemente de cualquier objeción que alguien pudiera poner, la idea es buena.

lunes 7 de noviembre de 2011

El Túnel Del Tiempo: Plagio en sellos


Publicado en el periódico  El Caribe, el 2 de agosto 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses
Muchos de ustedes han oído hablar de plagio, el cual está definido por la Real Academia Española como el acto de copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. Sin embargo, ¿sabrían ustedes que muchos sellos han sido plagiados?
Hay muchas veces en que muchos países emiten sellos iguales en virtud de acuerdos o como parte de campañas promocionales a nivel mundial. Así por ejemplo podríamos citar los sellos que en casi todos los países del mundo se emitieron en 1965 con motivo de la campaña lanzada por las Naciones Unidas en el año de la Cooperación Internacional, al cumplirse ese año el 20 Aniversario de su fundación.
Para la campaña se eligió como emblema dos manos enlazadas enmarcadas en dos ramos de laurel el cual había sido preparado por el artista dañes Olav Mathiesen. Muchos países, inclusive el nuestro emitieron sellos con el emblema y los sellos son en general casi todos iguales.
Podríamos citar otros casos como son los sellos de la serie Europa que cada  año emiten gran número de países europeos y que llevan el mismo diseño; en el caso de los sellos emitidos por Estados Unidos y Canadá en 1959 conmemorado la apertura del sistema de navegación del San Lorenzo; los sellos emitidos por Estados Unidos y México en 1960 en la conmemoración de 150 Aniversario de la Independencia de México y más recientemente los sellos emitidos por Estados Unidos y Rusia con motivo de la operación espacial al Apolo Soyuz.
Todos estos sellos, aunque tienen igual diseño, no entran en lo que se denomina plagiarismo en filatelia, nombre que está reservado a la copia o imitación de un sello hecho por otro país. Vamos a citarles algunos casos.
Uno de los primeros plagios fueron los sellos emitidos en 1856 por la provincia Argentina de Corriente que empezó a emitir sus sellos antes que el gobierno central de Buenos Aires.  Los sellos son prácticamente una copia al carbón de los primeros sellos franceses emitidos el 1849.
Un país que estuvo involucrado en varios casos de plagio fue Terranova, actualmente una provincia canadiense, pero que hasta 1947 estuvo emitiendo sus propios sellos. Allá en el año 1890, Terranova emitió un sello de 3 centavos  con un retrato de la reina Victoria. En 1898, Uruguay emitió un sello con igual diseño, aunque para disfrazar un poco el plagio, dijeron  que el retrato era una cabeza de la Libertad. Otro sello de Terranova fue objeto de plagio cuando Lubeck, una ciudad alemana, copió en un sello de 3 pf. La goleta que había aparecido en un sello de Terranova emitido en 1887. Sin embargo, por aquello de que ‘’donde la dan las toman’’, en 1897 Terranova emitió una serie en el 400 Aniversario del descubrimiento de la isla por Juan Cabot. En el sello de 10 centavos aparece el navío ‘’Mathew’’ de Cabot; resulta sin embargo que el buque es exactamente el mismo que se reproduce en la serie emitida en E.U. en 1893 y que se supone que es el buque insignia de Colón o sea la Carabela Santa María. Como la Santa María encalló en la costa de nuestra isla, ni siquiera se puede alegar que era la misma nave y que Cabot se la tomó prestada.
Nuestro país no se podía quedar atrás. En 1925 la Republica Dominicana emitió un sello de 10 centavos para el servicio de Entrega Especial. El sello esta copiado prácticamente hasta en sus más mínimos detalles, del sello de ese mismo valor emitido por los Estados Unidos, también para el servicio de Entrega Especial en 1922. Cuando el sello dominicano fue conocido en Estados Unidos, una revista filatélica le llamo ‘’ uno de los sellos más divertidos en la historia de la filatelia’’.
Debemos señalar, sin embargo, que el plagio en sellos ya va formando parte del pasado y en la actualidad encontramos diseños buenos y malos pero en general se encuentran pocos plagios de sellos.
                                               Se Emite Sello con Motivo del Día de la Marina
¿Han visto ustedes el sello emitido el 15 de abril pasado con motivo del Día de la Marina de Guerra? En él se reproduce el escudo de la Marina o sea el escudo nacional sobre un ancla. Su nitidez y la calidad del trabajo de impresión hacen de él uno de los más hermosos sellos emitidos últimamente. La próxima semana hablaremos de ese sello.
 

domingo 30 de octubre de 2011

El Túnel Del Tiempo: Sellos Polémicos


Publicado en el periódico El Caribe, el 26 de julio 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses

En un artículo anterior les hablamos del escándalo que se produjo cuando en 1928, España emitió una serie reproduciendo La Maja Desnuda de Goya, pues muchos consideraron el sello como obsceno. Este sin embargo, no fue el único sello que resultó polémico. Vamos a hablarles de otros sellos que provocaron escándalos internacionales.

El caso del Águila Coronada

El 30 de julio de 1966, los Estados Unidos emitieron un sello de 5 centavos conmemorativo del milenio de la cristiandad en Polonia. En ella se muestra un águila, símbolo tradicional de Polonia con una corona sobre su cabeza.

Cuando las autoridades polacas supieron de la emisión, se provocó un incidente diplomático. El gobierno polaco alegó que el águila mostrada en el sello es la anterior a la II Guerra Mundial, pues el águila comunista de la posguerra no lleva corona; en consecuencia, señalaron que sus autoridades postales se reservaban el derecho de ‘’rehusar toda correspondencia que con este sello llegue a Polonia’’

Las autoridades norteamericanas por su parte opinaron que el hecho de que el águila tuviera corona no era razón para rechazar el sello y que la acción era un movimiento hostigante del gobierno polaco que trataba con esta acción de obstaculizar la celebración del Milenio, y especialmente para disminuir su aspecto religioso.

Las aguas sin embargo no llegaron al rio, pues el gobierno norteamericano, en vista de que ya había impreso 115 millones de sellos se negó a retirar la emisión y el gobierno polaco terminó aceptando los sellos.


El caso de los Revolucionarios

Por el año 1959 Grecia condenó a prisión al agitador comunista Manolis Glezos. Con ese motivo, Rusia emitió un sello en homenaje a Glezos en el cual aparece su retrato y una perspectiva de la Acrópolis. Los griegos se molestaron con el sello y en respuesta emitieron poco tiempo después un sello con el retrato de Imre Nagy, el político húngaro, héroe de la revuelta húngara contra los rusos.

Los rusos protestaron y los griegos prometieron retirar de circulación sus sellos si los rusos hacían lo mismo con los sellos con la efigie de Glezos.


La guerra de los mapas

Muchos países con territorios en disputa, han recurrido a sellos como una forma de proclamar al mundo sus reclamaciones. Uno de los casos más recientes fue el ocurrido el 1935. En ese año, Honduras emitió una serie mostrando un mapa del país donde aparecen fronteras con Nicaragua según quedaron definidas por el laudo arbitral de 1907 en el cual sirvió de mediador Alfonso XIII de España. Nicaragua quien no aceptaba el laudo, ripostó en 1937 con otra serie en la cual aparece el mapa de Nicaragua con las provincias de Colon y Olancho, (con un área conjunta de unos 50,000 km2) que era el territorio en disputa, como pertenecientes a Nicaragua. No fue hasta 1960 que la Corte Internacional de La Haya zanjó definitivamente la disputa y otorgó las provincias a Honduras.

La Republica Dominicana tiene también su mapa polémico. El 21 de octubre de 1900 emitió una serie de 9 sellos en los cuales aparece un mapa de la isla con la frontera siguiendo los límites establecidos por el tratado de Aranjuez. Cuando la Cancillería haitiana vio los sellos, protestó ante el Gobierno Dominicano el cual aceptó las protestas de Haití y aceptó sacar los sellos de circulación.

A pesar de que el decreto del Presidente Juan I. Jiménez señalaba que los sellos serian retirados tan pronto llegara una nueva serie que había sido ordenada a Alemania. Los sellos no fueron eliminados hasta un año más tarde.

martes 18 de octubre de 2011

Los Sellos como Inversion


El coleccionista ha comprado 8,000 sellos diferentes y por cada uno de ellos ha pagado como mínimo 20 centavos pues siempre exigió que sus sellos estuvieran en perfectas condiciones (sellos con su goma original y NH); o sea, su inversión mínima fue de $1,600. A esto se suma un álbum por el que pagó unos $60 dólares más las tiras Hawid que usó para que la goma se mantuviera inmaculada. Un día decide vender su colección y equipado con un catálog va calculando el valor de cada uno de los sellos y cuando suma, se frota las manos alegremente pues ve que su colección tiene un valor $2,300.

Toma su colección y se dirige hacia la tienda de un comerciante. Éste, después de examinar el álbum le informa que la colección está compuesta por sellos comunes y que no puede ofrecerle más de $150, menos de un 10% de su valor de catálogo y también mucho menos de lo que él pagó por los sellos. El coleccionista se escandaliza, dice que todos los comerciantes son unos estafadores y reniega del coleccionismo de sellos.

Aunque hemos dramatizado un poco las cosas, esta situación teórica se le podría presentar a cualquier coleccionista desaprensivo que se lance a invertir su dinero en sellos sin el debido conocimiento.

Cuando se habla de los sellos como inversión, hay dos principios que deben tenerse en cuenta y son: 
  • Conocimiento es Poder en Filatelia  
  • Nassau Street[1] no es Wall Street

El primer principio nos indica que si usted quiere invertir en sellos (o en cualquier bien tangible) debe comenzar estudiando los sellos y su mercado. Solo así sabrá cuales sellos tienen posibilidad de aumentar de precio en el futuro. Las reglas más elementales nos advierten que antes de meternos a especular con sellos debemos tratar de adquirir un profundo conocimiento de la parte financiera del comercio de sellos.

Si nuestro inversionista filatélico ficticio, en el caso de que quisiera evitarse la dura tarea del aprendizaje, le preguntara a un experto, éste posiblemente le hubiera recomendado en cuales sellos invertir esos $1,600 dólares. De seguro que en ese caso, la posibilidad de que a la hora de vender obtuviera ganancias, hubieran sido elevadas.

Creemos, sin embargo, que debemos dejar ese coleccionismo como inversión a los magos de la especulación filatélica. Entretengámonos con nuestros sellos, disfrutemos de ellos y si al final podemos sacar algún dinero tomémoslo como si fuera una herencia que nos dejó un tío solterón de quien no esperábamos nada. Coleccionar casi cualquier otra cosa pensando en ganancias futuras es transitar por una vía ancha y bien pavimentada que nos conducirá al desengaño.

El que tiene como pasatiempo coleccionar mariposas o observar las aves (“bird watchers” le llaman en los países de habla inglesa), jamás espera obtener algún dinero el día que decide abandonar su pasatiempo. Por tanto, si eligió como pasatiempo el coleccionismo de sellos y si un día se cansa de ellos, véndalos, no le deje ese problema a la viuda que de seguro pensará que esos sellos valen una fortuna. Con el dinero que obtenga, si no es mucho, invítela a una buena cena. Si por el contrario, logró formar una colección valiosa y dan una buena suma, llévela a un crucero por el Mediterráneo, pero por favor, olvídese de lo que invirtió en los sellos.



[1] La calle Nassau de Nueva York fue durante más de un siglo, el centro filatélico de la ciudad y en cierto sentido del mundo. Allí estaban asentados los negocios filatélicos más importantes de Nueva York.